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Homenaje Póstumo

Al Artista Edwin Cantillo Castro.(Set/1939 - feb/2009)
VII Aniversario
 

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El Rincón PDF Imprimir E-mail

Memorias de un pintor

El Rincón

En la habitación que utilizo para pintar, escuchar música, leer y reposar, existen rincones con objetos extrańos e inútiles; algunos son importantes otros son misteriosos. Una balalaica cuelga aburrida sobre once tablillas verticales de. pochote. Por allá está una esculturita de Macedonio con la pinguilla rizada. También observo obras de Berrocal, Carlomagno, y Garita, amigos queridos y ahora ausentes. Existen cuatro ventanas con rejas externas diagonales que inevitablemente relaciono con una jaula para pericos.

Es un rincón impregnado de libros, chunches, telas de arańa, muralitos de Cristian y alfombras con manchas; hay un reguero de pinceles y algunas botellas vacías de ginebra.

Los vientos del norte, sacuden al nogal. Por entre algunos resquicios entran sus hojas como amigables telegramas. Sentir esa presencia verde-grisácea tan robusta y alta me regocija; igualmente me estimula esa brisa fresca que arremolina el humo de mi cigarrillo. Escucho grabaciones de Segovia y Atahualpa; Facundo Cabral despotrica amorosamente mientras Mozart, Silvio Rodríguez, y Brahms, esperan reposando sobre una mesilla polvorienta.

Estoy rodeado de pigmentos que buscan convertirse en triángulos, pirámides o esferas.

En las madrugadas, disfruto el silencio del entorno. Ni los teléfonos suenan, ni los autobuses refunfuńan. Y es cuando, algunas veces, me invade cierta zozobra extrańa, que es una mezcla de nostalgia con pensamientos extravagantes, y sueńos inconclusos.

Estructuras de madera se convierten en una mesa, en un librero o en una rarísima cama. En una de las puertas del closet, una pintura de Leti-So, seńala un remolino de abejorros multicolores. También, hay un barrilillo plástico, recipientes con monedas devaluadas, un " tele-fax ", una radio-grabadora, un jarrón azul.

Yo no pido que ocurra lo que ocurre... pero talvez la mente tiene intensiones escondidas que se vuelven invisibles.

La gata asume una posición de escultura egipcia. Es tan negra que se pierde en cualquier noche o en cualquier sombra de la casa. Enfrente de mi estudio un pachuquito enciende un cigarrillo, y se arrecuesta en el pretil de la iglesia. Tiene puesta una camisa con rayas rojas, aretes, pantalón negro, y unas tenis blancas que parecen dispuestas a correr.

Dominó, ajedrez, dados, naipe, café. También el sorbo continuo de ginebra, utilizando una pequeńa taza que me obsequió el amigo Andrew. Por alguna razón necesito el alcohol, y el cigarrillo; es como un cosquilleo neurótico, necesario, para fantasear, y recrear utilizando la idea, la emoción, el color y la palabra. La negación es un camino espinoso e improductivo... . Es aburrido justificar o tratar de explicar nuestra forma de ser! ¿Será una conducta? ¿Será una circunstancia? ¿Será un destino?

Los remolinos y las tormentas robustecen al espíritu.

Quien quiera continuar en la búsqueda de algún arco-iris, debe mantener un gran entusiasmo y una inquebrantable fe.

A veces, llega una luz achinadita, y sutil que me acompańa. Ella observa, con discreción, las salpicaduras violetas y azules en toda mi ropa. Sonríe, y fuma cuando compartimos soledades. Pero de pronto desaparece con su novio celular, hacia quién sabe donde.

Hace unos días me cortaron el agua y la luz. Pero existió el consuelo de que se enmudecieron mis manos, y ya no pude usar el microondas.

Muchas desventuras económicas han sido aliviadas por mis amigos. Sin duda, Hugo, el que tiene gansos orquestados, es quién más me ha tendido su mano cuando estoy sumergido en las quejumbres. Siempre agradeceré su confianza para con este aturdido pintor.

En estos días procuro concluir una pintura geométrica-figurativa, en donde un nińo sueńa con manglares y planetas.

Estoy tratando de arreglar un supuesto jardín, pero a los quince minutos retorno al rincón situado en el fondo del Atelier, buscando la música, la ginebra , los cigarrillos, y los pinceles. Siempre telas, colores, pinceles, fantasías ... Hace ya mucho tiempo elegí esta insolente conducta} que mancha de ocres y grises,las uńas, de mis dedos, y mi achatada nariz.

Dos de mis hijos, Pon y Noni, revolotean por la cocina, los closets, los inodoros o el techo. Se zambullen en la computadora o en la organeta, buceando ilusiones de cualquier tamańo. Son chispas carińosas que entibian él rincón. De vez en cuando la intolerancia, y los exabruptos del padre, los espanta. Entonces se alejan resentidos o coléricos. Las situaciones que ocurren dentro de una familia tienen un sentido extrańamente lógico, y originan resultados impredecibles.

Junto a una lamparita mondrianesca, está un pequeńo libro titulado: "El principito".

Ella tiene forma de barrilete cilíndrico multicolor. Escucho las últimas noticias a través de un radio-periódico, y oigo una voz atropellada que dice: ! seis siete minutos !... decido ir a preparar el desayuno.

En el rincón de un pintor existen laberintos que conducen a ninguna puerta. Es mágico e interminable. Una búsqueda intangible flota por todos los lienzos y los relojes. El tiempo se olvida, y los amores se marchitan como flores sin agua. La presencia de hermanos, y amigos, alivia esa ansiedad que brota incontenible como una catarata, como un meteorito, como una espina . El desánimo y la euforia se turnan. Los ángeles y los arcángeles están pendientes, esperando alguna línea, algún boceto, o algún testimonio radiante de optimismo, de luz y de color.

En él rincón de un pintor, existen laberintos que conducen a ninguna puerta.

Sencillamente es un rincón.

Claris verbis.

Un portón enclenque, que tiene un rótulo, esta casi siempre abierto. Permite la entrada a cualquiera. Hace tiempo, el lechero y el panadero silbador, lo conocen, y lo medio empujan, para llegar hasta un garaje convertido en receptáculo pintorreado, en donde hay, también, objetos inexplicables: troncos, una mesa loca, lámpara, y una gran piedra precolombina con forma de mujer. En él suelo, frecuentemente, se atropellan periódicos viejos con frascos semillenos de color . Cerca, se notan flores de china, que se encandilan con el sol de la mańana. Además, algunos árboles y arbustos presentan diseńos violetas, verdes y rojos. Algunas lozas y bloques están pintados con recuerdos de colegas entusiastas. Al sur se pueden mirar las montańas azules, algo lejanas, de Pico-Blanco y La Cruz de Alajuelita. Por el norte sobresalen potreros y las antenas de Radio Monumental. La pequeńa iglesia, que está en el frente, tiene un tono rosa, que despierta, cuando redobla su campana, los cánticos y las plegarias de una cuarentena de fieles. Los buses, los carros y las motos, se han convertido en una peste ruidosa y maloliente. Ya se está perdiendo esa posibilidad de contemplar la nube, respirando aire fresco; ya es difícil inventar sueńos limpios, o imaginar guayabales tupidos.

A la memoria acuden las novias ya casi olvidadas. Recuerdo a Ligia, a Margarita, a Virginia, a Nena. No olvido las pulperías llenas de confites, ni a las esquinas con postes oxidados y bombillos amarillentos. Es inolvidable la presencia de mis padres amorosos e imperfectos, que ahora son benditos y radican en alguna estrella. En el pasado, y todavía, me conmueve escuchar las interpretaciones de Alfonso Ortís Tirado, Glen Miller y Carlos Gardel. Además, recuerdo los campamentos con Lico, Orlando y Sandro Botticélli.

Después de pasar una puerta de cedro oscuro, se llega a un espacio en donde ocho pinturas, de variado tamańo, se ofrecen luminosas a cualquier visitante. El concepto rectilíneo domina en todas ellas. Siempre imagino figuras geométricas en el cielo, en las cobijas, y en los tamales. Hay un espejo en una pequeńa pared del fondo que retrata, gratuitamente, rostros y cuerpos de quienes así lo soliciten. Una bella lámpara-vitral, que hizo la chinita luminosa, acompańa a una taza con café.

Pronto llegara diciembre, y los ovnis parpadearán entre los árboles de Navidad. Los regalos serán escasos y a San Nicolás se le caerá su exuberante barba postiza. Sin embargo, existe una atmósfera en donde la esperanza dibuja amaneceres conmovedores, crepúsculos espectaculares y noches maravillosas.

Tatica Dios, concede los mínimos deseos para aquellos que se dejan amar. La sensibilidad, es un recurso que propicia la gratitud, la lágrima y la sonrisa.

Angulus ridet.

Estrepitosamente, cayó una rama seca del nogal.

La gata abrió sus relucientes ojos amarillos y los pájaros revolotearon.

Llegan los pintores Julio Lambert y Raúl Vázquez, apodado el brujo. Conversamos, alegremente, acerca de putas y arenas blancas. A Julio le agrada bailar, y lo estuvo haciendo con su compańera, Alejandra, al ritmo de antiguos boleros.

Estoy concluyendo algunas mixto-serigrafías sobre tela.

Carmensita Santos ya cumplió ochenta y cuatro ańos... Ąay! Ą como se cambia con el tiempo !

Ya no existe piel tersa, ni dientes completos; las arrugas no se pueden disimular; duelen todos los huesos, y se olvidan muchas cosas. Las taquicardias, y los mareos inducen a pensar en la muerte. Se escuchan danzas macabras, y se sufre el abandono de aquella juventud que creíamos perenne.

Pero, Carmensita, siempre será una princesa, por su belleza, y por sus aportes a la cultura, al amor y a sus amigos.

Si se revisa el trayecto de la vida propia, o la ajena, y no se encuentran testimonios realmente valederos, entonces ese regalo de los dioses, para que existamos, se convierte en algo inútil, en basura... Ą en una mierda !.

Es medio día. Llueve y hace calor. Temo por el viejo techo, que posiblemente no pueda sostener al aguacero, y dejará que las goteras empapen la cama, y mis zapatos.

Escucho una radio emisora popular, cuya música romántica me traslada a tiempos viejos. Augustín Lara. Daniel Santos. Sonia López. Trío los Panchos...

Ą Todos ellos son inolvidables !.

En el libro de las Mil y una noche, encuentro sumergida a la extraordinaria e incomparable Remedios Varo. Ella, con su varita mágica elabora cuentos subrealistas, que hacen cosquillas a la imaginación. La ingeniería de su composición, sus tonos y su luz, convencen hasta a los duendes de los cafetales.

Ella es un ángel especial.

Las hojas esmeralda de un árbol de níspero llaman mi atención. Contrastan mucho, si las comparo con una cercana pileta coqueta, subrayada con mayúsculas amarillas, rojas, y celestes.

Hoy es domingo, y ocurre que veo, como todos los domingos, a personas limpias, serias, y con bonita ropa. Se dirigen a la iglesia.

Creo, y respeto, en una actitud religiosa auténtica y constructiva.

Sin embargo, existen algunos solapados, con cara de inocentes, imaginando que si los ven con una Biblia en el sobaco, ya están salvos, y con rumbo al paraíso.

Pero, la gata lo sabe, insultan con pensamientos. Son soberbios. Asumen que son impecables o benditos. Buscan escondrijos en donde puedan, sin que alguien los vea, ensuciar las paredes con mocos y excrementos.

Sin duda Lucifer, se nutre con ellos.

Mańana será primero de diciembre.

Extrańo a mi compańera, que, por treinta ańos, compartió conmigo los nortes, y las nubes... los frijoles y los hijos.

Ella se cansó.

Le di motivos para que se cansara.

A Soy un cabrón totalmente imperfecto !

Ya no está. Se fue hacia otros rincones.

Ahora se consuela cuidando nietos. Visita salas, antesalas a parientes y revolotea como una mariposa confundida

No volverá.

Ą Que Dios la ilumine !.

En el rincón de un pintor, se moviliza un universo.

Mutatis mutandis.

Edwin Cantillo. 2001.

Narración breve de las Vivencias del Artista  durante su estadia en el Atelier en San Ramón de Tres Ríos.

 

Última actualización el Miércoles, 17 de Agosto de 2016 17:30
 
 
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