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Homenaje Póstumo

Al Artista Edwin Cantillo Castro.(Set/1939 - feb/2009)
VII Aniversario
 

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DEL RETRATO A LA OPCIÓN ANALÍTICA PDF Imprimir E-mail

DEL RETRATO A LA OPCIÓN ANALÍTICA

 

Ciclos en Cantillo.

 

A los 45 años Cantillo empieza a ser conocido por un público ávido de su testimonio, limitado expositivamente hablando, a coleccionistas privados nacionales y extranjeros. En su obra distinguimos tres etapas primordiales, claramente diferenciadas.

1964 - 1969. Pinta figurativo —período formativo- con un exhaustivo uso de la figura humana. Prevalece el empaste y dominan los colores primarios (ocres pálidos). Respetuoso de la técnica del óleo cuidaba siempre la calidad del pigmento, de la tela, del bastidor. Antes de poner un color al lado de otro concedía el tiempo previamente indicado. Para entonces, disponía de una modesta biblioteca donde dos litografías de pintores del "settecen-to" le impactaban mucho; "Retrato de una madre" de Rembrandl y "Juan Pareja" de Velázquez.

Especialmente debe ser citada en esta etapa la influencia del neo-impresionista francés Georges Seurat por sus aportes analíticos que afirmaron los derechos del cuadro y de lo que representa por medio de la definición clara de un lenguaje propio de la pintura. Para entender mejor este aporte, debemos agregar que Seurat descompuso el tono de los componentes elementales de la pintura para organizados en relaciones y dependencias internas, fundadas en reglas constantes. Otro tanto hizo con el espacio descomponiéndolo en líneas verticales, horizontales, diagonales y zonas puntiformes de color que integra en una estructura que se explica sola.

Cantillo tempranamente opta por lo analítico en el arte es decir empieza a disociar "hacer arte" de "hacer el discurso del arte", esto no quiere decir que realiza en momentos diferentes ambas cosas, sino que al hacer arte, se obliga a una autorreflexión constante. De hecho este análisis no se puede hacer sin pintar.

Así Cantillo abandona al cabo de cinco años el entorno tropical de Limón (antillano-africano) de sus temas, lo que implicó también, un abandono del criterio según el cual la referencia a lo visual-externo es la base de la expresión pictórica. "Fue una época de obviedad congruente con mi inmadurez" apunta Cantillo. Seurat y lecturas de Cezanne, Chirico, Bonnard, Dalí (todos artistas analíticos) le aclararon conceptos y dieron sentido a su búsqueda de una identidad propia.

La mayoría de las obras de la primera etapa fueron destruidas y algunas regaladas o cambiadas por pinceles, telas y pigmentos.

1969 - 1974. En la primera etapa lo figurativo ocupa de lleno su atención, mientras en la segunda línea y color tomarán preponderancia sobre lo figurativo que estará girando en torno a lo humano (niños, mujeres, hombres).

Las tendencias más notables son expresionismo y puntillismo. En cuanto a la primera es notable su presencia en cuadros de Cantillo verdaderamente ambientales por su gran formato, así como por sus empastes, colores vivos y vehemencia de dicción. La segunda descolla por ser más un procedimiento técnico de pintar a base de expandir en el lienzo puntos de color puro.

En esta segunda etapa ya no abordará ningún paisaje en el sentido nacionalista. La mancha y lo fortuito desaparecen de los óleos que produce en esta época, pues esos elementos resultaban de una pintura emotiva-efectista, originada en una conducta creativa impaciente más que en una reposada y analítica.

Pese a su aislamiento físico. Cantillo no está solo y mucho menos desinformado. En esta etapa son determinantes sus relaciones con pintores extranjeros como Octavio Toral, Rudy Ayoroa, Gabriel Sencial, Rene Capriles, Rodríguez Berge y nacionales; Disifredo Garita, Gerardo González y Ricardo Morales que le visitan o pasan temporadas en su casa de la montaña.

Los amigos pintores que le llaman por entonces "monsieur" (mesié) por no abandonar nunca su boina oscura, llevan a su hogar originales de Miró, Dalí, Vasarely, Obregón, Soto, Lam, Abularach y otros más.

Ya el pensamiento de Kandinsky,Malevitchy Doesburg le son familiares así como la música contemporánea de Messiaen, Stockhausen y Cage que crean la atmósfera propicia para cambios que el artista definirá en última instancia con voz propia.

La práctica con modelos naturales (personas y paisajes) le abren la puerta a la creación de composiciones estructurales en donde el espacio pictórico y las relaciones limpias de línea y color son prioritarias.

Incorpora también la sutileza del testimonio plástico precolombino, egipcio, asiático y el contemporáneo de los holandeses de "Stijl" para cubrir una necesidad íntima, pero consciente, que le lleva a pintar limpiamente y con conocimiento, sin "accidentes mágicos". Aquel horizonte reposado en el límite del océano y el cielo, que hereda en su infancia, es sintetizado en nuevas relaciones lineales, colóricas y estructurales (por su misma naturaleza válidas y bellas como el recuerdo) que le permiten conjeturar y deducir más libremente el entorno visual externo. En otras palabras convierte el recuerdo en perenne al eliminar lo obvio temático, colórico y lineal de ese evento maravilloso pero fugaz.

Ninguna obra de este período se expone públicamente, lo que no resulta obstáculo para que artistas y compradores visiten el taller-estudio del pintor limonense de origen, pero universal en su camino de ser.

"Antes yo no vendía por una conducta honesta, porque mi pintura era formativa, más que nada oficio. Al concluir esta secunda fase, y encontrándome en la tercera creo que la entrega de mi tiempo, trabajo y conocimiento a lo que hago, merece una recompensa en el sentido de trabajo".


1974 - 1984. Este ciclo obliga al pintor a nuevas propuestas en cuanto a lo que testimonia en un mundo sacudido por la violencia y la falta de orden o sentido. El dominio técnico ha sido alcanzado con creces, por lo que la aventura plástica está hermanada con el concepto y la expresión.

Hay misterio en esta nueva obra, velado tal vez, pero latente, a la espera del destinatario natural, libre de prejuicios, humano, pleno de amor, que busque en el "degradé" o en una relación de líneas el verdadero misterio de la vida. Es esta una obra producto de la calma, la ceremonia, la interioridad y el espíritu.

Los postulados plásticos de Mondrian, Torres García y Albers encajan con su expectativa y decide escoger "el camino de las intenciones geométricas hermanadas con las relaciones co-lóricas. Era y es mi espíritu. Ya en esos tiempos (1982, cuando ya existía Cofradía) soy padre de nueve hijos (seis con mi esposa-amiga Yolanda y tres en mi primer matrimonio). El dolor y la alegría se han entremezclado y el resultado ha sido una plenitud existencial que agradezco y respeto".

Edwin Cantillo Castro es ante todo un hombre, así como para el no hay artista sin condición humana y afirma "mi pintura aparentemente, la mas racional, está brotando del tipo humano más irracional".

La frase sorprende, pero no tanto si advertimos que hay una forma de expresar arte; es el amor, el conocimiento y la sensibilidad, nada más una forma. Y que Edwin se diferencia en su expresión artística por la técnica que emplea. Y tampoco podemos decir que lo geométrico de Cantillo sea nuevo en lo temporal, ya que algunos textiles prehistóricos ya incluían diseños geométricos simbólicos.

Por ello, se entiende que Cantillo afirme que "nadie tiene secretos, el que cree que tiene secretos está engañándose. ¿Quién engaña a quién? Nadie engaña a nadie, nadie esconde nada. El artista menos, cuando precisamente es el que está abriendo su pecho". Para él pintar es una forma de comunicarse con el tiempo, o con el ser humano o con los dioses, es sólo un pretexto. A la afirmación de Kandinsky, "crear una obra es crear un mundo" acota "crear una obra no es crear mi mundo".

Una de las características más sobresalientes es la búsqueda de un orden natural dentro de la superficie de sus cuadros, que coopere a poner orden, a dar sentido a la vida del hombre. Por ello, apoya y asigna validez a la expresión artística efímera o happening, en la medida que "el tiempo es un mito, es una mentira. Tal vez una cosa que tu vives en seis horas pueda ser más válida que 200 años".

Encontraremos más claridad a esta tesis si enfilamos nuestras baterías hacia el artista y la política que Edwin reconoce cohabitan armoniosamente mientras rechacen lo vulgar y transitorio.

"Quien se encarame a un árbol o a una antena de televisión verá a los muertos que lo rodean. Muertes causadas por la emoción, el instinto, la irracionalidad social e individual, nunca por la razón, o el orden clásico".

Vivimos en un mundo saturado de instinto, de expresionismo, por ende, requerimos de un poco de orden, alguien que grite por la razón y Edwin Cantillo es esa persona en Costa Rica. Porque sin negar el criterio externo, impone el suyo alimentado por una síntesis universal.


Última actualización el Jueves, 26 de Febrero de 2009 01:51
 
 
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